SuperWoman

Resultado de imagen de kriptonita

El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega, por eso papá llegó como llegó, tambaleándose, despeinado y con esa lengua de trapo que le impedía decir algo razonable. Y por eso estaba de tan mal genio y hacía esas cosas. Pero no te preocupes, cuando se despierte le diremos que no vuelva a esa bodega nunca más, ni a esa bodega ni a ninguno de esos sitios en los que Luthor pueda entrar a tomarse algo y esconder un poquito de kryptonita. Se lo haremos prometer tres veces. Y así papá volverá a ser nuestro Supermán de siempre. Ahora, cariño, duerme, duerme tranquilo.

SuperWoman

fiesta

Resultado de imagen de FANTASMAS SIMPATICOS

Cerró los ojos y sopló las velas. Cuando los abrió, estaba sola. Permaneció unos segundos inmóvil, como si cualquier pequeño movimiento pudiera quebrar esa soledad. Pestañeó y, poco a poco, miró en rededor: nadie. Se levantó de la silla, siempre con una extrema lentitud, y comenzó a recorrer la casa y todos sus rincones, el corazón cada vez más acelerado y una incipiente e incrédula sonrisa en su rostro amarillento, como un niño al que le entregan por primera vez las llaves de casa. Sonrisa que se le heló en los labios cuando, al volver al comedor, cuatro espectros declamaron en una perfecta y sincronizada cacofonía: “¡Soorpresa!”

fiesta

divino

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Debo decidir si aprieto el gatillo o no. A través de mi mirilla está ella, tranquila, viviendo su vida. En un instante puedo hacer que dé un respingo, que caiga fulminada y que salpique de sangre a los que le rodean. Que, por unos instantes, nadie entienda qué ha pasado hasta que las luces de la comprensión les aprisionen y les suma en el dolor, en la desesperación. Dudo y, finalmente, hago que una tormenta repentina arrecie y todos se oculten en sus casas. Dejaré la decisión para un próximo capítulo.

divino

la espera

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El armario donde acababa de encerrar a su muñeca tenía un ocupante más antiguo: otro muñeco que, hacía muchos años, el padre de su padre había arrojado allí y que había sido olvidado. Se enamoraron, decidieron casarse y se sentaron a mirar las puertas cerradas del armario, esperando que el paso del tiempo y el orden natural de las cosas acabaran haciéndoles padres.

la espera

Karma binario

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“No quiero volver a verte nunca más”, escribió en una de las notas y “Déjame quererte toda la vida”, en la otra. Las introdujo en sobres idénticos, los que siempre utilizaba para su correspondencia, los barajó apartando púdicamente la mirada, como hacía cuando alguien tecleaba el código de su tarjeta cerca de él, les puso un sello a cada uno y garabateó dos direcciones. Salió a la calle y, conteniendo la respiración, dejó caer los sobres en un buzón. Al volver a casa vio una carta asomando bajo su puerta. Era de Hacienda: le habían abierto una paralela.

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