navidad

Cada vez que le hablaba del último sobre rechazado trataba de hacer de tripas corazón. Me agachaba, le miraba fijamente y le explicaba que, tras una profunda labor de escaneo, tras la aplicación de los más modernos algoritmos, tras un exhaustivo estudio caligráfico, se había decidido que su carta correspondía a un espíritu tan puro, tan generoso que, seguramente, estaría dispuesto a renunciar a lo que le pertenecía para compartirlo con los más necesitados.. Mi hijo me miraba a mí, a la carta que había escrito a Papá Noel y al resto de habitantes de la cola del comedor social y, con cierto brillo mesiánico en sus ojos, asentía.

Anuncios
navidad

viejo querido

Vivir a lo grande de los bienes gananciales estaba resultando un poco difícil. Todo empezó bien. Nos presentaron y te gusté. Conozco la manera de seducir a los hombres, siempre me ha gustado hacerlo. Comenzamos a salir y pronto fuiste permeable a mis deseos de matrimonio. La boda fue bonita. Ni siquiera tus hijos se opusieron demasiado. Vivimos a lo grande y, al cabo de unos años, pasó lo que tenía que pasar: te moriste. Hasta ahí todo correcto. Lo que no entraba en mis planes es que me echara a llorar como una chiquilla cada vez que, al despertar, me acordara de tu ausencia. Maldito viejo.

viejo querido

cuidándote

Vivir a lo grande de los bienes gananciales me dices. Ni siquiera sabes lo que es eso de los bienes gananciales, pienso yo. Lo habrás escuchado en algún programa de televisión. Aun así, me sigue admirando tu capacidad de entusiasmarte con tus planes. Como cuando te hiciste con un cargamento entero de cortadoras de verduras pensando que era un negocio redondo. Supongo que fue lo que me enamoró de ti. El brillo de tus ojos, tu avidez por comerte la vida. Ahora planeas un matrimonio con el viejo de la cama de al lado y yo asiento mientras compruebo que tu gotero no se ha vaciado aún.

cuidándote