vergüenza

–La vergüenza que nos ganamos aquella noche, en cambio, nos acompañaría para siempre, ¿verdad, Ramiro? Yo no sé qué nos dio. Supongo que llevábamos demasiado tiempo esperando. Además, estaba lo de tu hermano. Mis coqueteos con él te volvían medio loco. Eran para darte celos, pero funcionó. A ver qué iba hacer yo con ese comunista. Ya ves. A los pocos días se lo llevó la Política-Social. Alguien lo habría delatado. En los pueblos de esos tiempos era algo casi normal. Aquella noche fui tan feliz. Me pediste matrimonio… Pero la cara de mi madre cuando nos sorprendió no se nos olvidará nunca, ¿verdad, Ramiro?

Y Ramiro asiente, lentamente, sin apenas levantar la mirada.

vergüenza

los colores

Nuestros mismos ojos son diferentes, ¿ves? Los míos son verdes y los tuyos son grises. El cabello también. Yo soy rubio. Tu pelo es canoso. Podría seguir. ¿Ves mi piel? Es blanca, un poco rosácea. La tuya es de un tono cetrino. Pero no solo eso. A mí me encanta el abrigo verde, me lo pondría todos los días. Tú hace años que eres fiel a tu chaqueta sombreada. Y nuestras propias ideas. Yo tengo un alma multicolor. Paso del negro al blanco, pasando por el rojo, el verde y el lila, en un segundo. Tú eres fiel a tu vida gris. Ya está, ya nos hemos afeitado y ya estamos peinados. Sal a vivir otro día. Yo te esperaré aquí. Te esperaré.

los colores