en serie

storycap13

–Todo estaba dibujado en la pequeña libreta gris que llevaba en el bolsillo de su pantalón, señor comisario, como si fuera un cómic de Spiderman. Todos los asesinatos, uno por uno. ¿Que por qué lo haría? No es infrecuente. A los asesinos en serie les pierde el afán por dejar huella, por verse valorados. Son unos tremendos narcisistas. Si bien hay que reconocer que la técnica de dibujo es depuradísima. Además de policía, soy un experto en cómics y le puedo decir que pocas veces he visto una precisión y una fuerza narrativa como esta.
–¿Y dice que se tiró por la ventana? ¿Esposado?
–Sí, sí. Pero mire, mire esta viñeta. ¿No le parece una maravilla?

en serie

pintando bisontes

bisontes–Pintando aquellos extraños bisontes.
–¿Bisontes?
–Sí, bisontes.
–Papá, ¿aquí viven bisontes?
–Claro, cariño. No hay muchos, pero si te fijas bien, los verás.
–¿Hay algún bisonte ahora cerca?
Papá respondió sin levantar la mirada.
–Sí cariño. Allá. Por eso aprovecho para pintarlos.
–Yo no los veo.
Papá no contestó y siguió concentrado en la pintura. Miré el lienzo y me recordó algo.
–Papá, ¿cuándo volverá mamá?
Papá se detuvo en seco, permaneció unos segundos con el pincel en alto y, de repente, embadurnó la tela con grandes y secos brochazos. Entre dientes, masculló con rabia:
-Tú… nunca te enteras de nada.

pintando bisontes

delfines

Hermoso Delfin_800

Tanta felicidad, tanta risa, tanto entusiasmo me ponía nervioso, y acabé por dejar mi trabajo de cuidador y buscarme una esposa.

Fue duro encontrar ese delfín varado en la playa, pero lo que realmente nos inquietó fue descubrir un hombrecito tatuado junto a una de sus aletas.

Probó con un psicólogo, con un perro, con un caballo y, finalmente, con un delfín. Pero no hubo manera, ningún sabor le convencía.

Pensaron que otro delfín en el acuario le haría bien a Flopi pero, desde su llegada, Flopi no sale de esa esquina, completamente aterrado.

delfines

el sótano del párroco

Sótano

Seguía atrapado allí dentro, en el sótano del párroco. No sé cómo pasó; habíamos ido a jugar y no pudo salir. Yo le apretaba las manitas que asomaba por la ventana enrejada que había a ras de suelo y le prometía que iba a buscar ayuda, que le sacaría de allí. Pero siempre pasaba algo que me lo impedía, como esos sueños en los que, por más que corres, nunca llegas a tu destino. Hoy también, cuando he entrado en casa corriendo, allí estaba el párroco. Hablaba en voz baja, como si rezara, y no soltaba las manos de mi madre. Mi padre lloraba.

el sótano del párroco

volando

ejemplo-sueño-con-volar

A nadie se le ocurrirá que sólo quiso volar, como antes, pero de otra manera. Le contaban historias de aquella chica, rubia como un ángel, etérea; que más que andar, parecía que se impulsaba con unas pequeñas alas que tenía por pies. Le contaban cómo, desde que murió Ramiro, su marido, había dejado de volar y había abandonado el pueblo. Y ella escuchaba con interés. Adivinaba el alivio que había supuesto para todos la marcha de aquella chica, como una excusa para poder volver a rememorar aquel ángel rubio de antaño. Y, con su nuevo marido, se paseaba sin que nadie la reconociera, cuidándose mucho de no elevar demasiado los pies, feliz de sentir la tierra y los guijarros bajo sus zapatos.

volando